Los recursos disponibles en la Tierra deben ser cuidados no porque sean nuestros y aseguran nuestra vida en el planeta; sino porque no nos pertenecen y debemos asegurarlos para las generaciones futuras.
La Carta de la Tierra es una declaración de principios fundamentales para la construcción de una sociedad global en el siglo XXI justa, sostenible y pacifica. La aplicación de los lineamientos dictados en este documento es responsabilidad de todos y debemos interiorizar su contenido para hacerlo parte de nuestro diario vivir; en todos los entornos en los que nos desarrollamos.
Hoy es muy frecuente escuchar de las prácticas de desarrollo sostenible y su aplicabilidad en la cotidianidad; sin embargo al pasar a la acción es cuando se observa lo difícil que resulta cambiar hábitos tan fuertemente adquiridos. En la empresa para la que trabajo no hay una pauta a seguir para minimizar el daño ambiental y mejorar la desigualdad social en nuestro entorno; sin embargo como agente de cambio individual mi compromiso con la iniciativa de la Carta de la Tierra lo asumo diariamente en mi oficina y en mi casa aprovechando al máximo los recursos materiales; reutilizando y reciclando; evitando el consumo innecesario de bienes y haciendo consciencia en quienes me rodean. Así por ejemplo, en una reciente visita a Estados Unidos me llamo mucho la atención el uso de vasos de estereofón (¡dobles!) para tomar el café de la mañana aun cuando se consumía en el hotel; cuando pregunté por que preferían usar los vasos de estereofón en lugar de las tradicionales tazas de café que se pueden lavar; se me explicó que es para evitar quemar sus manos con el líquido caliente…. Al final, como todos convivimos en un mismo planeta, el evitar que una persona sienta calor en sus manos, va a dolernos a todos por igual.
Como bien lo menciona la Carta de la Tierra, los retos venideros son grandes e implican cambios fundamentales. Asimismo, la responsabilidad debe ser universal y para conseguirlo el primer paso debe ser crear esa consciencia de que lo que hagamos en cualquier parte del hemisferio se sentirá del otro lado y viceversa. Sin embargo, la desigualdad social en nuestro mundo es tan significativa que el mensaje que se exponga ni siquiera llega o se interpreta de la misma forma en todos los rincones. Por ejemplo, ¿cómo se le puede decir a una comunidad que tradicionalmente ha vivido de la pesca que debe racionalizar la actividad y permitir que las especies se reproduzcan; si de la pesca diaria debe alimentar a su familia?
En un viaje reciente de visita en Suiza, una amiga explicaba que en su comunidad las organizaciones estaban trabajando en pro de los niños cuyos padres tenían recursos limitados y no podrían visitar otros lugares (países) durante sus dos meses de vacaciones. Al observar mi rostro de sorpresa me explicó que para ellos en su “primer mundo” la falta de alimento, de vivienda, del acceso a la salud son problemas superados, entonces pueden enfocarse en resolver “otras dificultades”. Entonces, ¿cómo podremos solicitar un esfuerzo global si en definitiva los problemas que enfrentamos y la dependencia de los recursos no es la misma en el orbe?
Después de ese viaje, la verdad es que volver a un país como el nuestro genera un poco de frustración. Duele ver como tenemos tantos recursos disponibles y no los apreciamos; pero en general lo que mas duele es ver como no cuidamos ni un poco el entorno en el que vivimos. Nuestras calles están sucias, tenemos problemas de mala educación, nuestros vecinos son asaltados, las noticias están inundadas de sucesos cada vez más lamentables y nosotros seguimos sin actuar. Esa falta de involucrarnos más allá de nuestra acera es la que nos inutiliza y no nos deja ver las necesidades reales. Emplear un método de transporte alternativo como el autobús el día que el carro no circula parece ser interpretado como intento de suicidio si uno debe llevar al trabajo equipo como una laptop; entonces hay que hacer un balance entre seguridad personal y evitar contribuir al daño ambiental.
El delincuente que está en la calle se deriva de un problema de educación y falta de acceso a oportunidades y mientras las medidas aplicadas para reducir la delincuencia dejan ver frutos; todos debemos apoyarnos, conscientizarnos y protegernos entre nosotros; la persona que emplea los recursos inadecuadamente debe enterarse de que causa una pena global y el que tira basura a la calle debe sentir la indignación de todos los que vemos la calle sucia. La Carta de la Tierra es una iniciativa brillante pero debe dejar de ser un plan y debe hacerse palpable. Desde mi puesto de batalla asumo el compromiso que significa respetar toda forma de vida en el planeta y con humildad y responsabilidad ejercer mi labor de agente de cambio porque confío en que por difícil que sea, muchas labores individuales, cuando se juntan, generan un colectivo que se puede sentir y así es como se establece un cambio.
Referencias Bibliográficas:
1. Iniciativa de la Carta de la Tierra: Valores y principios para un futuro sostenible. Consultado el 30 de Setiembre del 2011 en: http://earthcharterinaction.org/contenido/categories/Educacion.
2. La Carta de la Tierra México. Consultado el 30 de Setiembre del 2011en: Secretariado Nacional de la Carta de la Tierra CCDS Proyecto PNUD-SEMARNAT. http://www.cartadelatierra.org.mx/documentos/cartadelatierraTG.pdf
3. Guía para la Acción y para la Expansión Descentralizada de la Iniciativa de la Carta de la Tierra. La Carta de la Tierra en Acción. Consultado el 30 de Setiembre del 2011 en: http://www.cartadelatierra.es/esp/action_guide.html

Hola Maricela, tu pregunta acerca de
ResponderEliminar¿cómo podremos solicitar un esfuerzo global si en definitiva los problemas que enfrentamos y la dependencia de los recursos no es la misma en el orbe?
Es muy difícil de contestar ciertamente, porque mientras unos luchamos por la sobrevivencia del día a día, Africa y muchos país de LatinoAmerica, otros ya superaron esas etapas evolutivas.
Una vez un amigo mio de EEUU, me dice hay crisis acá la cosa esta difícil, porque ? le pregunto, pues ya no puedo tener el auto de lujo, mis hijos que iban a excelentes colegios he tenido que enviarlos a colegios públicos. Ya no puedo ahorrar en el banco.
Ciertamente cada uno de nosotros ve un mundo distinto y mientras no unifiquemos esa visión
como propone la carta a la tierra el futuro es incierto.
Saludos